Me.comió la.vida a sorbos, esquivando el.veneno que provenía de sus propios dientes. La.tentación provenía de la sangre que hervia fresca fuera de sus orificios. Hoy no había tardado tanto en respirar, sólo el salto de altura lleno de aire.
Ella no paraba de hablar de sus olvidos en una voz tenue que hacía dormir a cualquiera. No sabía gritar si.no era de placer. Llegar a la habitación adecuada era lo mismo que abrir las piernas a la lengua que no calla. Los movimientos eran torpes incluso en ataque. El fin había terminado pero seguía residiendo en ella. Seguirá en aquella habitación donde sonreír con la mayor fuerza del mundo le pareció una milésima. Donde debajo de las sabanas nadie sabía nada menos sus pieles.
viernes
Marzo
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario