Y aquella conversación me hizo recordará un pasado de vertigos que aún no tienen red de seguridad. La garganta estaba seca y la cara húmeda. Ya no recuerdo las de veces que me han pedido perdón sin sentirlo y la de veces que me han dicho que lo sienten sin perdonar.
La noche era plomiza lo recuerdo porque hay cosas que sólo ocurren en verano y esas cosas no soy yo, yo nunca ocurro, yo sólo miro como ocurre todo, mientras se deshace y qué bonito ver todo lleno de ceniza. Te juro que esos cristales iban directos a ti, pero tú te fuiste antes de aguantar la destrucción.
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